30 agosto 2008 - Mi regreso de vacaciones no pudo ser más gratificante, ya que antes de comenzar a trabajar tenía un mail de mi coordinadora convocándome a una reunión (2 septiembre) para cambiar “dos cosillas” para el próximo año. Mintió en el número, solo iba a cambiar una única cosa, yo me iría a la calle.
31 agosto 2008 - El representante de los trabajadores en Kairós me informa de que la empresa le ha comunicado que me van a sancionar por no estar de acuerdo con actuaciones mías con menores en temas de consumo de alcohol y educación sexual. Dice tener conocimiento del asunto porque el gerente de Kairós le ha remitido el escrito de sanción para que lo firme.
Primer escrito de sanción de Kairós (PDF)
Aquí os cito las dos acusaciones más graves, ya iré extendiéndome sobre ellas posteriormente.
“En la parada de descanso al trayecto a Madrid el educador les realiza calimocho a los asistentes a dicha excursión”.
CURIOSIDAD. Pese a ser una mentira absoluta, voy a exponer algunas ideas que dejan en evidencia lo lejos que están del mundo de los jóvenes mi ex coordinadora y el gerente de Kairós:
- A los jóvenes de 17 años no hace falta que alguien les mezcle el calimocho como si fueran bebés de movimiento reducido.
- En caso de ser tan vagos, ya que el mayordomo educador les hace el calimocho, ¿no podía hacerlo en su casa sin que le viera nadie? Y no en un área de servicio delante de todo el mundo. Ya de paso, con tanta acusación de besugo, les hubiera animado a decir que me grabaron con el móvil para colgarme en el Youtube.
- Todos sabemos que las áreas de servicio de autovías tienen unos precios muy económicos y que generalmente los jóvenes compran allí la bebida para ahorrarse unos euros. Surrealista.
“Se encontraba hablando en el despacho con un grupo de usuarias de entre 12 y 13 años, en un momento de conversación el educador les pregunta si se masturban, ante la sorpresa de las niñas y la negativa a hablar del tema de las mismas, el educador se sorprende de la sorpresa de las chicas y les cuenta los diferentes orgasmos que pueden sentir”
CURIOSIDAD: Como acusación es repugnante, pero además podían aprender un poco mejor a redactar.
Ante la gravedad de las acusaciones le comento al representante laboral que si me da ese escrito tomaré las pertinentes medidas legales.
1 septiembre 2008 - Me reincorporo a mi puesto de trabajo. El representante de los trabajadores comunica al gerente nuestra conversación del día anterior en la que advertí de tomar medidas legales de persistir en ese tipo de acusaciones. Me comenta que al final cree que no me van a entregar ese escrito. Ante este paso atrás, le pido al representante de los trabajadores que no acuda a la reunión del día 2 porque pienso que el tema es reconducible y sólo es un tirón de orejas por mi carta antes de vacaciones.
2 septiembre 2008 - Reunión en sede de Kairós. Asisto con el gerente de Kairós y la coordinadora del área de juventud de la entidad. No me entregan el escrito de sanción pero me empiezan a echar mierda encima. Dicen que tienen testimonios de trabajadores que certifican las acusaciones.
Respecto al calimocho, me explican que cuatro trabajadores de Magoria (entidad de Kairós que trabaja con discapacitados psíquicos) son los que me ven hacer calimocho el 16 de febrero en una parada de servicio. Resulta que cinco meses después, deciden comunicárselo al gerente como el que no quiere la cosa. Ante semejante patraña solicito el nombre de los cuatro trabajadores para certificar su testimonio. Nada de nada, no me dan ningún nombre porque no existen esas personas. Ante semejante atropello le recuerdo a mi coordinadora, que en esa excursión le comenté que había descubierto una botella de calimocho, que no la requisé pero solicité a los chavales que la tiraran como así hicieron. Además, mis usuarios realizaron la actividad de la tarde con mi coordinadora demostrando en todo momento no haber ingerido ni gota de alcohol. La respuesta de mi coordinadora es nuevamente surrealista. Dice que ella no se tiene que acordar de todo lo que decimos los educadores y que las palabras de los cuatro desconocidos compañeros que me acusan tienen el mismo valor que las mías, ya que todos tenemos una trayectoria profesional en la empresa.
El resto de acusaciones del escrito vienen de otra compañera de trabajo, una íntima amiga de la coordinadora y que estuvo en la casa como personal de apoyo cinco tardes de julio y agosto. Lo mejor de todo es que son acusaciones de que yo le dije esto y eso, ni una sola prueba, simplemente lo que dice ella que yo dije. Vista la mentira del calimocho, no quise entrar a valorar las distintas acusaciones de esta compañera. Acepté que pudiera ser un problema de comunicación entre ambos, pero que es muy difícil malinterpretar como había hecho el tema de la masturbación femenina con menores de 12 años. Al final la cosa se quedó en eso, problemas de comunicación entre trabajadores. Sin embargo, insistí en solicitar el nombre de las cuatro personas que me acusaban del calimocho, ya que la otra compañera de las acusaciones estaba identificada sin problema.
4 septiembre 2008 - Mi coordinadora me comunica que al día siguiente habrá otra nueva reunión.
5 septiembre 2008 - Reunión en Magoria. Asisto con el gerente, mi coordinadora y el representante de los trabajadores a petición de la empresa. Esta fue una reunión de lavado de cara, llaman al delegado de los trabajadores para dejar bien claro que Kairós no me acusa de lo del calimocho, sino que son cuatro trabajadores de Magoria. Intentan cubrirse las espaldas a lo cobarde. Nosotros no te acusamos, son otras cuatro personas, pero no te decimos sus nombres. Van variando la versión porque ahora les dicen que no me vieron mezclar, sino que estaba delante cuando lo hacían mis usuarios. Estaría animándoles a hacer la ola o grabándoles con el móvil para lo del Youtube. Seguimos un poco más erre que erre con los problemas de comunicación con la otra compañera, pero finalmente la reunión se zanja dándome dos toques de atención, nuevamente surrealistas:
- Me reprochan que utilizo un lenguaje muy coloquial con los chavales. Debería hablarles como escribía Cervantes supongo.
- Que estoy muy involucrado en el proyecto de la casa de San Gregorio. Para morirse, entonces si hubiera pasado del trabajo, ¿me hubieran doblado el sueldo?
Finalmente parece que de nuevo se ha reconducido el tema y no habrá sanción. Aprovecho la presencia del representante laboral para que firmen las vacaciones solicitadas hace tiempo: Del 8 al 14 de septiembre, y los días 17 y 19 de septiembre.
Durante estas dos primeras reuniones tuve que aguantar muchas lecciones de educador, no puedo dejar pasar de comentar una.
CURIOSIDAD: En un momento de la reunión mi gerente recuerda su época joven cuando el trabajaba en casas de juventud. Según él, tenía prohibido encerrarse en una habitación a solas con cuatro chicas menores porque había que tener mucho cuidado no sea que luego te denunciaran con alguna mentira. Esto me lo decía al hilo de las conversaciones de sexo con mis usuarias. Pues sí, en dos años ningún usuario me reprochó nada, pero para una tarde que me quedo solo en la oficina con la trabajadora amiga de la coordinadora, me llueven calumnias por todas partes. Paradójico.
16 septiembre 2008 - Me reincorporo al trabajo. Esa misma semana habíamos convocado para el viernes 19 de septiembre la primera Asamblea de Trabajadores de Casas tras las vacaciones. A ninguno de mis compañeros había comunicado mi situación en la empresa porque seguía creyendo en un acuerdo conciliador.
18 septiembre 2008 - Tras mi día de vacaciones del 17 de septiembre, a las cuatro de la tarde me disponía a prepararme para ir a trabajar cuando mi coordinadora me llama a casa y me pide que acuda a una reunión en Magoria en media hora. Le digo que tengo que ir a abrir la casa, pero me dice que ya hablaremos del tema en la reunión.
CURIOSIDAD: Sólo un apunte sobre las labores de coordinación de Kairós. Resulta que mi coordinadora tuvo que llamar a varios compañeros de la empresa para conseguir mi número fijo de casa particular. Dos años con un trabajador sin tener el teléfono suyo de casa, eso sí que es coordinar, lo demás tontería.
Es en esta reunión cuando la cosa ya no tiene vuelta atrás. Me dicen que accidentalmente les ha llegado un nuevo testimonio que pone en duda mi labor como educador. Ahora a las acusaciones anteriores se suman las de una chica que vino a trabajar a finales de julio. Esta joven llegó una tarde y a la mañana siguiente me comunicó que no podía trabajar allí. Me explicó que había estado toda la noche sin dormir porque creía no tener el carácter suficiente para trabajar con jóvenes. Intenté convencerla y animarla de que el trabajo con jóvenes conlleva otras satisfacciones personales. Sin embargo, respeté su decisión pero pedí que la comunicara rápidamente a la empresa porque yo necesitaba una nueva compañera. Desde Kairós se le convenció de que cubriera unos cinco días más para no descuadrar calendarios. Pues resulta que esa chica que había renunciado al día siguiente a su puesto de trabajo, en las siguientes jornadas ve en mí comportamientos no muy educativos. La acusación más grave es la de permisividad en el consumo de cocaína por parte de los usuarios, en la reunión me dicen que les dejo consumir en el baño común a todo el edificio. Lo mejor de todo es que creo que esta chica ya no trabaja en Kairós y desconozco si es consciente de las acusaciones que pone en su boca Kairós. En fin, que cuando salta el tema de la droga la cosa se pone ya muy tensa, y me dicen que así es imposible trabajar conmigo y me ponen sobre la mesa dos documentos.
1º Un escrito para abrir un expediente sancionador que termine en mi despido. La mejor perla de este documento es la denuncia de la trabajadora anteriormente mencionada.
“En esa misma semana de trabajo la educadora constata que en el Centro se está permitiendo tomar drogas (porros y cocaína) y que además los jóvenes permanecen en la misma bajo los efectos de éstas. Hecho que ella en principio no permite y que los jóvenes no entienden porque es algo habitual”
Escrito para abrir expediente sancionador (JPGs) Pag.1 Pag.2 Pag.3 Pag.4
2º Un acuerdo en el que se me reconoce un despido improcedente, ofreciéndome quince días por año trabajado.
Acuerdo de despido improcedente (JPG)
CURIOSIDAD: Entenderéis que en estos momentos ya estaba subiéndome por las paredes. Llega el gerente y me toma por tonto del haba. Me dice que la gestoría le ha dicho que la indemnización suele ser entre 10 y 20 días. Así que me dice: “Lo mejor, ni pa’ti, ni pa’mi, lo dejamos en quince días”. Este comentario me sacó de la ofuscación y por momentos me imaginé comprando calcetines en el rastro a mi gerente, que me decía: “¡Mira que ofertón!¡Ni pa’ti, ni pa’mi!”
Lo mejor de todo es que ese día yo no fui a trabajar a la casa, pero tampoco le dejaron abrir a mi nuevo compañero. La versión que me dio el gerente es que habían acordado con una de las responsables de Juventud en el Ayuntamiento de Zaragoza que la casa estaría cerrada durante una semana para escarmiento de los usuarios por tomar drogas. Alucinante, no sólo se inventan un testimonio para presionarme para que me vaya, sino que también deciden cerrar un servicio público al que tienen derechos los jóvenes de San Gregorio. Y recordemos que hablamos de que Kairós recibe dinero público (no privado, es el de nuestros impuestos) para dar un servicio. ¿Puede ser mayor el despropósito?
En fin, que me mordí la lengua como pude. Les dije que no cogía ningún documento, ni firmaba nada. Que lo que quisieran de mí, a través del representante laboral o mi abogado.
A media tarde me llama a mi casa la compañera de la Junta Vecinal de San Gregorio para preguntarme por qué no está abierta la casa, que los chavales llevan toda la tarde preguntando. Le comentó la situación que le deja perpleja, no en vano lleva dos años compartiendo conmigo edificio al igual que los monitores de gimnasia que imparten cursos de spinning. Le digo que no puedo hacer nada, que me han dado puerta y que encima quieren cerrar la casa. Le digo que ponga en conocimientos estos hechos al alcalde del barrio, con el que intentaré reunirme lo antes posible.
19 septiembre 2008 - A primera hora de la mañana telefoneo al Servicio de Juventud para comunicar la situación vivida el día anterior con Kairós e informar de que han cerrado la casa de juventud sin avisar a la Junta Vecinal. Desde Juventud se me indica que la casa se reabre ese mismo día y que no pueden recibirme porque deben reunirse con el alcalde de San Gregorio para comunicarle que el cierre tan sólo fue un malentendido. Pese a que me comunican que Juventud estará al margen de mi despido, me recriminan por teléfono permitir a los jóvenes fumar porros en la casa, dando por cierta la versión dada por Kairós sobre mis labores profesionales. Por primera vez comunico mi actual situación a la Asamblea de Trabajadores de Casas de Juventud ante la perplejidad de mis compañeros, quienes trasladan su malestar esa misma mañana a Juventud.
22 septiembre - Vuelvo a llamar a Juventud e insisto en que, después de dos años de trabajo, creo que merezco ser recibido para ofrecer mi versión de todo este desaguisado. Aceptan como en plan favor, ya que no tienen interés alguno de mi versión. Y es que pese a estar al margen de nuestra situación laboral, entiendo que si una empresa les comenta que en una casa de juventud se permite el consumo de cocaína, lo menos que se debe hacer desde el Ayuntamiento es llamar al animador para verificar acusaciones tan graves. Pues bien, durante todo este proceso, jamás me llamaron desde Juventud para preguntarme por la situación tan grave denunciada, ni si quiera mi técnico me llamo a título personal solo para interesarse por mí. Creo que hemos sido durante dos años compañeros de trabajo y nunca tuvo problema para llamarme a mi teléfono particular de casa por el motivo que fuere. En fin, que en la reunión vuelven a escenificar su desinterés. Me dicen que están dispuestas a escuchar mi versión para que me desahogue, pero que no me van a decir nada de la versión que les ha trasladado Kairós porque no hay nada por escrito. Tan sólo matizan que el cierre de la casa no vino de Juventud, sino de un malentendido de mi empresa por el que ya le han llamado la atención. ¿Un malentendido? Abrir ó cerrar casa, tan difícil es de entender, creo que con dos programas de Barrio Sésamo ya está todo aprendido. Les digo que si después de coordinarme durante dos años con mi técnico de Juventud, me creen capaz de permitir el consumo de cocaína o preguntar a niñas de 12 años si se masturban. Me dicen que no saben, simplemente que si eso es así son comportamientos de un mal educador. Reiteran constantemente que ellos no pueden hacer nada y que están al margen. Les digo que no pido que intercedan por mí, sino que defiendan a los usuarios, muchos de ellos menores, porque se les está acusando de consumir droga en un recurso público del Ayuntamiento de Zaragoza. Pues nada, ellos siguen insistiendo en que no quieren saber nada del tema, y me invitan a tomar medidas judiciales para limpiar mi profesionalidad. Vista la situación finiquitamos la reunión agradeciendo su consejo y recordándoles que si esto va a juicios les llamaré a declarar, esto ya no les hace tanta gracia. Definitivamente, Juventud no quiere saber nada del tema, da igual que Kairós acuse sin pruebas a mí, mis usuarios y los compañeros de la Junta Vecinal de San Gregorio. Perfecto, este es el interés de las administraciones públicas por externalizar servicios sociales, salir de rositas independientemente de la calidad de los servicios prestados.
Esa misma jornada me llama mi coordinadora para comunicarme que al día siguiente recibiré un burofax por el que se me concede cinco días de permiso retribuido por organización externa de la empresa, eufemismo que desconocía hasta la fecha.
23 de septiembre - Tras el festivo fin de semana y el lunes, este día me debía reincorporar a la casa de juventud, sin embargo recibo el burofax que me habían comunicado.
Burofax (JPG)
CURIOSIDAD: A casi todos los animadores que han pasado por la casa siempre les hemos hecho una pequeña fiesta de despedida. Siempre me pareció que era una actividad más pensada para los usuarios que para el animador. Sin embargo, me ha penado muchísimo no haber podido despedirme de todos con una sonrisa, y no de tapadillo.
24 de septiembre - Recojo mis efectos personales de la Casa de Juventud fuera de horario de apertura, previo permiso del servicio de Juventud.
25 de septiembre – Finaliza mi permiso retribuido por lo que debo incorporarme al trabajo, sin embargo por la mañana se me cita a nueva reunión en la sede de Kairós. A ella acuden el gerente y el representante de trabajadores. Se me entrega un documento por el que se me comunica un procedimiento expediente contradictorio iniciando mi proceso oficial de despedido. Se me dice que puedo hacer las pertinentes alegaciones y durante estos cinco días de impás se me vuelve a conceder más permiso retribuido. En el documento entregado reiteran las acusaciones anteriores, aunque esta vez de forma más concisa y menos fantasiosa.
Documento entregado para iniciar proceso sancionador (JPG)
Lo único que le pido en esta reunión al gerente es si reconoce haber elaborado todos los escritos anteriores durante el mes de septiembre y que fueron remitidos al representante de los trabajadores. Lo reconoce con naturalidad como si hubiera sido un proceso lógico de despido, en lugar de una táctica de amedrentamiento.
CURIOSIDAD: En todos los documentos anteriores enviados al representante de los trabajadores, el gerente se identifica con nombre y apellidos. Sin embargo, en el primer documento oficial que acepto recibir de Kairós tan sólo viene su firma y cargo, nada de identificación. ¿Casualidad o cobardía?
26 de septiembre - Presento las alegaciones al proceso y aprovecho para solicitar que en el próximo escrito que me dirija la empresa esté identificado con nombres y apellidos por si tuviera que tomar las pertinentes medidas legales. Simplemente, quería comprobar si el anonimato del último documento era un lapsus o cobardía.
Alegaciones al proceso sancionador (JPGs) Pag.1 Pag.2
Comentarios recientes